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Es necesario seguir adelante, “porque a pesar de una situación diferente, nuestras vidas continúan”

24 Outubro 2019
UNFPA Brasil/Yareidy Perdomo
A sus 27 años, Keibelin Yanez es madre, esposa y mujer migrante que le enseña al mundo la posibilidad de superar lo que ella llama "las barreras de la vida” (Foto: UNFPA Brasil/Yareidy Perdomo)

Keibelin es una venezolana, proveniente de la ciudad El Tigre, en el estado Anzoategui. Se especializó como ayudante de cocina, a lo que se dedicaba antes de migrar a Brasil en el año 2017. "Yo trabajaba, trabajaba mucho, y mi esposo tambien, y lo que ganábamos comenzó a ser insuficiente para mantener a nuestro hijos" cuenta Keibelin. 

Con dos hijos, uno de seis y otro de un año, Keibelin, vió la situación económica de su familia empeorar y exactamente en ese momento descubre un nuevo embarazo, que la tomó de sorpresa y marcó un nuevo y difícil momento en su vida, aquel embarazo, dice, le causó tristeza, depresión y altos niveles de estrés. "Fue duro, fue difícil.  Después de varios meses lo acepté, pero decidimos que tendríamos que salir de Venezuela, porque si lo que ganábamos ya no alcanzaba para los 4, uno más sería imposible" narra Keibelin.

En el 2017 el esposo de Keibelin decidió emigrar a Brasil, antes de llevar a su família, con la intención no exponer a sus hijos a los riesgos de migrar a un lugar que desconocían. Meses después Keibelin y sus hijos llegaron a Boa Vista. Ella estaba a la espera de su tercer hijo que nació en Brasil en el 2018. 

El nuevo integrante de la familia vivió un difícil comienzo, nació con una enfermedad pulmonar grave que le obligó a estar internado durante más 20 días en estado grave y sin pronóstico seguro. Después de un tiempo, su recuperación avanzó y hoy su hijo ya tiene un año y está completamente saludable, Keibelin agradece a Brasil por haber ayudado a su hijo “Estoy muy agradecida con este país, porque siento que si mi hijo no hubiera nacido aquí, él no se hubiera salvado, porque no hubiese tenido las mismas condiciones de atención y cuidado como la tuvo aquí.” dice. 

Keibelin y su familia hoy se encuentran Boa Vista, trabajando para lograr estabilidad y integración dentro de Brasil. Keibelin ha buscado diferentes alternativas y fuentes de aprendizajes que puedan apoyar su proceso en el nuevo país. Ella hoy forma parte de un proyecto de empoderamiento económico y espacio seguro para mujeres, realizado por  la Universidad Federal de Roraima. Por medio de este proyecto, la joven venezolana tuvo la oportunidad de participar de una formación sobre salud sexual, reproductiva y derechos, que el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) facilitó a las participantes.

“Cuando salí de las cuatro paredes de casa, de la rutina, descubrí mis posibilidades para hacer otras cosas y tener acceso a informaciones que no tenía antes. Ese espacio fue muy productivo, fue de mucho provecho para todas, porque a la edad que tenemos muchas de las informaciones que nos fueron dadas no las conocíamos, fue la primera vez que regrese de la calle para hablar con mi esposo sobre temas que no habíamos conversado antes, el cuidado de la sexualidad de cada uno y de nuestros cuerpos” comenta.

En casos de emergencias humanitarias, UNFPA es el órgano del Sistema ONU responsable por prevenir y ofrecer respuesta para la violencia de género, además de garantizar el pleno acceso a servicios en salud sexual y reproductiva, que incluye salud materna y planificación reproductiva. En Roraima, el Fondo participa de las tres fases de la Operación Acogida, operación del gobierno federal, responsable por recepcionar a los recién llegados.

Keibelin y su familia esperan la interiorización. Mientras tanto, ella sigue en busca de conocimientos sobre el propio proceso migratorio, en busca de nuevas informaciones y con la esperanza de hacer otras cosas, además de preocuparse en pagar cuentas, comer, también en lo que puede hacer en Brasil, consciente de que a pesar de ser una situación adversa es necesario seguir adelante.